—Breiton. -Solo fue un susurro, pero yo lo escuche como
si lo hubieran dicho con un megáfono.
Me detuve, sabiendo que mi plan de huida había fracasado;
me di la vuelta y mi congele. Bueno pensándolo bien no me congele, me convertí
en una estatua humana, una muy tonta estatua humana pero la culpa la tenían
esos grandes y hermosos ojos azul cielo que me estaban observando a escasos
centímetros de mí.